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Consejos sobre seguridad alimentaria para viajeros

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Viajar permite a las personas conocer lugares desconocidos y adentrarse en una nueva cultura durante algunos días. Una buena forma de conocer a fondo una cultura nueva es disfrutar de su gastronomía. De hecho, el turismo gastronómico está creciendo dentro de la industria turística en los últimos años. Es más, las experiencias culinarias relacionadas con la comida local se han vuelto una parte importante en la planificación de los viajes. ¿El problema? La aparición de la temida intoxicación alimentaria cuando comes y bebes fuera de casa.

Cada región del mundo tiene unos problemas de seguridad alimentaria diferente. La normativa de seguridad alimentaria puede variar de una zona a otra. Por ello, es muy importante tener conciencia del riesgo que suponen los alimentos que no siguen unas normas de higiene básicas.

Por todo ello, hoy me pongo seria y hablo sobre intoxicaciones alimentarios en viajeros: qué son y cómo evitarlas.

Intoxicaciones alimentarias: síntomas

Es importante vigilar lo que se come y se bebe ya que, si no se toman una serie de medidas, el viaje puede acabar con una intoxicación alimentaria.

Una de las fuentes más comunes que causan problemas de salud durante los viajes es el agua, incluyendo el hielo, contaminada con bacterias y parásitos. A través del consumo de alimentos y agua contaminada pueden contraerse infecciones como Shigella, Cryptosporidium o cólera.

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La gravedad de la intoxicación depende del tipo de alimento que la causa, de la cantidad ingerida y de cada persona. Algunos de los síntomas son comunes a todas estas enfermedades y te ponen alerta: diarrea, náuseas, fiebre, vómitos, deshidratación y malestar general. Suele durar entre tres y seis días, tiempo suficiente para echar a perder un viaje entero.

En algunas ocasiones sucede que el cuerpo no está acostumbrado a ciertos parásitos que son comunes en otros países, de ahí que a los locales no les afecte de la misma forma que a los turistas. Sea cual sea la razón que pueda llevar a una intoxicación alimentaria, lo más recomendado es ser precavido. Lo principal siempre es prevenir antes que curar.

Además, todo viajero tiene el deber de informarse y conocer la legislación sobre la manipulación de alimentos con el fin de preservar la salubridad de los productos que consume. Un consumidor informado es un consumidor con menor riesgo de tener una intoxicación alimentaria durante un viaje.

Consejos para evitar una intoxicación alimentaria al viajar

Aunque se puede tener una intoxicación alimentaria en cualquier lugar, incluso en casa, el riesgo aumenta de forma considerable cuando se come fuera, sobre todo en un país distinto. Algunas medidas para prevenir y reducir la exposición a intoxicaciones alimentarias son las siguientes:

Los alimentos como las verduras o las frutas tienen que lavarse siempre, incluso si se van a pelar. Si se consume fruta, lo más conveniente es optar por la que tenga piel para que se pueda quitar y enjuagar. También se pueden lavar las ensaladas envasadas listas para consumir, ya que al introducir algún utensilio se pueden añadir contaminantes. Al agua de lavado se le puede echar algún producto para desinfectar, o simplemente adicionar un chorrito de vinagre, que actuará como desinfectante.

Una de las recomendaciones más sencillas y eficaces es lavarse las manos con agua y jabón antes de ingerir o manipular cualquier alimento. Si no se dispone de jabón, se puede utilizar un desinfectante para manos.

También es importante tener especial cuidado con los puestos de venta ambulante de comida que, en los países en desarrollo, puede que no cumplan con las mismas normas de higiene que los restaurantes.

Otra medida para disminuir la exposición a las intoxicaciones es cocinar bien los alimentos. El calor va a destruir los microorganismos. Además, se debe evitar consumir alimentos crudos, sobre todo cuando se trata de carne o marisco.

Y en cuanto a las bebidas, solo beber agua que se sepa que es potable. También hay que evitar poner hielo en las bebidas, ya que la procedencia del agua que se ha utilizado para hacerlo puede no ser segura.

Algunas de las opciones más seguras es el consumo de lácteos pasteurizados, los alimentos bien cocinados y agua o refrescos de latas selladas. Más información en este vídeo:

Seguridad alimentaria: ¿Cómo saberlo todo?

Tener conciencia del riesgo que suponen ciertos alimentos es clave para evitar y prevenir intoxicaciones alimentarias. Cada alimento requiere unas condiciones específicas de manipulación y conservación.

A la hora de viajar en coche también hay que planificar las comidas para evitar problemas gastrointestinales. Un curso de manipulador de alimentos puede ser la clave para conocer algunas pautas importantes sobre la manipulación de alimentos. La elección de los comestibles que se introduzcan en el coche debe ser acorde a la temperatura y al tiempo que van a permanecer en el interior del mismo.

Aunque el viajero tenga conocimientos sobre manipulación de alimentos es aconsejable, si se viaja al extranjero, introducir en la maleta de viaje un botiquín, además de material básico como antisépticos o algún analgésico. Incluso es buena idea introducir un fármaco antidiarreico con sus correspondientes instrucciones de uso. ¡Persona precavida vale por dos!