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Isla de Ré: propuestas para disfrutarla

Situada en pleno Atlántico, frente a la localidad francesa de La Rochelle, la Isla de Ré comenzó a ser habitada en tiempos de los romanos, atraídos sobre todo por su clima suave y sus agradables temperaturas. Si hubiera que definir esta isla con una sola frase esa sería: un precioso espacio natural creado por el hombre.

Y es que al aspecto actual de la Isla de Ré poco tiene que ver con el que encontraron los romanos hace más de 2.000 años, ya que buena parte del terreno actual de la isla es fruto del trabajo del hombre. Sobre todo, por la creación de salinas ganadas al mar, las cuales son hoy día uno de los mayores distintivos de la zona, ocupando hasta un 20% de la superficie total de la isla. De hecho, si te interesa el tema de las salinas, puedes visitar el Ecomuseo de las Salinas en el que descubrirás todos los detalles sobre esta tradición.

salinas isla de Ré

Aun así, el devenir de los tiempos ha terminado provocando que muchas de ellas hayan ido abandonando la actividad para las que fueron concebidas, quedando como un mero atractivo turístico, pero sobre todo, como zonas de reserva natural, ya sea tanto para peces o anguilas, como para las aves que anidan en los montículos cercanos.

Isla de Ré: naturaleza y entorno relajante

Uno de los mayores atractivos que tiene la isla de Ré en la actualidad es, sin ninguna duda, su naturaleza. A lo largo de sus 30 kilómetros de longitud, la isla de Re es un verdadero remanso de paz en el que no es extraño ver a numerosos viajeros pasear relajadamente en bicicleta, deleitándose con el entorno silencioso y pacífico  en el que tan solo el ruido de las olas del mar o los cantares de los pájaros rompen la quietud imperante.

Reserva natural

La Isla de Ré tiene una posición estratégica fundamental en las rutas de migración de miles de aves. Cada año la reserva de Lilleau des Niges acoge a varios cientos de millares de pájaros que buscan refugio huyendo del frío del continente europeo, convirtiendo a la isla de Ré en su hogar durante los meses siguientes y aprovechando las salinas para establecer sus nidos y reproducirse.
Durante el invierno y la primavera, más de 300 especies pueden ser observadas en la isla, convirtiéndola en una zona muy apreciada por los aficionados a la ornitología de medio mundo, que tienen aquí un destino sin parangón en Europa.

isla de ré fauna
Poder visitar durante la bajamar los Cenagales del Fier d’Ars es una experiencia inolvidable para los amantes de las aves. Con miles de ellas dándose un festín y aprovechando la abundante comida, el sonido de sus gritos se funde con el cielo conformando una atmósfera de belleza única.

Pero no sólo de pájaros vive la reserva natural de la isla de Ré. Sus más de 400 hectáreas de bosque o sus más de veinte kilómetros de dunas suponen todo un placer para aquellos que quieran desconectar de su rutina diaria con un largo paseo, ya sea a pie o en bicicleta. Una magnífica manera de oxigenar nuestros pulmones disfrutando de la brisa marina en un entorno que invita al descanso.

Estos paseos suponen el complemento ideal a un relajante tratamiento con agua de mar. Ré es famosa por sus centros de talasoterapia, reconocidos en toda Francia y que acogen visitantes a lo largo de todo el año. Disfrutar de no de estos tratamientos es la manera ideal de alejarse del estrés y las preocupaciones.

Aire puro, buen tiempo, paseos por la playa, relajantes terapias con agua marina,… todo un conjunto de atractivos que hacen de la isla de Ré un destino que merece la pena visitar al menos una vez. Y por si fuera poco, además, Ré es famosa por su gastronomía, destacando por el cultivo de ostras y la producción de unos caldos con denominación de origen que suponen el mejor acompañamiento posible a una buena velada sentados en una terraza frente al mar.

Saint Martin de Ré, pueblo principal de la isla

Saint Martin de Ré es el pueblo principal de la isla francesa. Cuando lo visites, lo primero que verás será una serie de fortificaciones constrídas durante la segunda mitad del siglo XVII que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Además, el puente de la Isla de Ré, de 2,9 Km, une la isla con el continente,  fue terminado en el año 1988 y también destaca sobre el resto de la isla.

puente isla de ré

En esta ciudad es imprescindible que pasees por las calles del antiguo barrio pesquero. Después, puedes acercarte a la parte más occidenta de la isla para visitar el Faro de las Ballenas, construido en el año 1854. Sus 57 metros de altura lo convierten en uno de los faros más altos de Europa. Eso sí, prepara tus piernas para subir los 257 escalones que te llevarán a lo alto del faro, lugar en el que encontrarás las mejores vistas de la isla de Re.

faro de las ballenas isla de ré

Disfrutar del placer de vivir parece mucho más sencillo en la Isla de Ré. No es un destino para un solo día, por lo que te recomiendo disfrutarlo durante una estancia algo más larga. ¿Te atreves?