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Viajar a Nueva York con niños: ¿por qué alquilar un coche?

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¿Lo tienes claro y vas a viajar a Nueva York con niños? Desde mi experiencia, te recomiendo alquilar un coche y en esta guía de viaje te cuento con detalle qué tener en cuenta y dónde alquilarlo. Además, te cuento qué ver y hacer en Nueva York con niños.

De muchas ciudades se dice que nunca duermen, pero si hay alguna que recibe con honores esa distinción, sin duda es Nueva York, la ciudad más visitada de Estados Unidos. La urbe de Manhattan y del Bronx, de Broadway y de la Estatua en Libertad es un destino perfecto para conocer en familia, pero especialmente si se viaja con niños.

Si estás pensando en viajar a New York con niños, a continuación te ofrecemos unos consejos básicos, aunque adelantamos el primero: alquilar un coche y tener cierta paciencia con el elevado tránsito de vehículos.

Ventajas de recorrer Nueva York en coche con niños

Un motivo que anima a muchas familias que viajan con niños a alquilar un coche en Nueva York es que dota de mayor comodidad y libertad. Con un coche propio, de alquiler, ganarás en independencia y no tendrás que depender de taxis y otros medios de transporte público.

En una ciudad como Nueva York, en la que las distancias de un punto a otro pueden ser muy largas, disponer de un coche puede suponer un menor agotamiento de los pequeños y disfrutar más de la estancia. Además, el alquiler de coches en Nueva York es un trámite sencillo que se puede realizar de manera online, y recoger y entregar el vehículo en el propio aeropuerto.

Además, con este medio las familias pueden desplazarse hacia puntos de interés fuera de la ciudad, y no limitar su estancia a los numerosos atractivos que ofrecen los cinco distritos neoyorquinos.

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Algunos destinos interesantes fuera de la Gran Manzana para visitar en coche son Salem, Boston, Filadelfia, Atlantic City o Albany, la capital del estado.

Más alejada de la ciudad que todos estos destinos encontramos otros atractivos turísticos de relevancia, como son las Cataratas del Niágara o la capital del país, Washington D.C.

Dónde alquilar un coche en Estados Unidos

Lo más habitual es contratar con antelación por internet el coche de alquiler, pues de esta forma se puede elegir el tipo de vehículo y tener la garantía de que en el punto de destino ya hay un coche reservado cuando llegues al punto de recogida, que normalmente es el aeropuerto. Una recomendación es visitar un comparador de agencias de alquiler de vehículos, pues esto facilita mucho la tarea al usuario.

Si prefieres esperar para alquilar un coche allí adelante, aunque posiblemente sea más caro y no quede otra que conformarse con los vehículos que tengan disponibles.

A la hora de alquilar un coche en Estados Unidos, lo primero que hay que tener en cuenta es el segmento o tipo de vehículo que se necesita, para que se adapte al número de personas que viajan en él, sin olvidar destinar suficiente espacio para el equipaje. Usar una van de alquiler, por ejemplo, es la mejor opción para familias numerosas que necesitan acarrear un volumen considerable de equipaje.

[su_note note_color=»#fae6b5″]Un consejo para ahorrar a la hora de realizar el trámite es que el conductor principal que figure en el contrato de alquiler sea la persona que más antigüedad tenga en su carnet de conducir.[/su_note]

Los conductores con menos de 3 años de carnet o menores de 25 años pueden pagar un suplemento diario.

Para alquilar un coche en Nueva York, o cualquier otro punto del país, es imprescindible disponer de una tarjeta de crédito tipo Visa, pues este es el medio de pago con el que la compañía cobra todos los costes, los inicialmente contratados y las posibles multas de tráfico.

normas de circulación en nueva york

En caso de optar por el alquiler de un vehículo, es importante cerciorarse de que la compañía ofrece la posibilidad de salir del estado en el que se alquila, e incluso conocer otros países. Mucha gente que viaja hasta Nueva York opta por viajar hasta Canadá para conocer ciudades como Toronto, Ottawa o Montreal.

Un dato imprescindible a conocer es que en Estados Unidos es obligatorio que los bebés y niños utilicen un sistema de retención infantil (SRI).

[su_note note_color=»#fae6b5″]En el caso de Nueva York, pues cada estado tiene una normativa diferente, los menores de ocho años son los que deben ir en un SRI.[/su_note]

Con respecto a la velocidad permitida, dato interesante para evitar multas de tráfico, el límite máximo de velocidad en autopistas de acceso limitado, entre las que se incluyen las carreteras estatales y algunas vías estatales, es de 65 millas por hora.

No obstante, el estado permite que las poblaciones con más de 50.000 residentes establezcan los límites de velocidad en el territorio que se encuentra dentro de sus fronteras. En las áreas residenciales o urbanas, la velocidad máxima puede estar fijada incluso en las 15 millas por hora si se trata de zonas escolares.

Qué ver en Nueva York con niños

La primera experiencia con Nueva York la ofrecerá el transitado Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, que está situado en el distrito de Queens, uno de los cinco de la ciudad. Desde este emplazamiento hasta el centro de Nueva York hay unas 16 millas, lo que en tiempo de conducción supone aproximadamente una media hora de trayecto.

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Visitar New York con niños supone adaptar todos los planes a ellos, pero esto en la Gran Manzana no es problema ninguno. La ciudad está plagada de museos capaces de hacer las delicias de los más pequeños, cuenta con Central Park (uno de los parques urbanos más impresionantes del mundo), infinidad de miradores desde sus rascacielos, el Madison Square Garden, los teatros de Brooklyn y como no, la Estatua de la Libertad.

Museos en Nueva York y Central Park

Uno de los museos que más atracción causan entre los niños es el Museo Americano de Historia Natural, muy cerca de Central Park, donde se exponen más de 30 millones de objetos. Este museo es muy conocido por los niños porque es el escenario de las películas “Noche en el museo”, protagonizadas por Ben Stiller, Owen Wilson y Robin Williams. Lo que más suele llamar la atención de los más pequeños son las salas dedicadas a los dinosaurios, y en particular, el imponente esqueleto de tiranosaurio que preside una de las salas.

Desde este museo, una opción muy recomendable es acercarse hasta Central Park, que se encuentra a apenas unos centenares de metros. El parque está lleno de prados, zonas de rocas, jardines y un sinfín de puestos de comida. Escenario de innumerables escenas de películas y series de televisión, en el parque se pueden pasar días enteros y es un lugar deja descubrir nuevos rincones en cada visita.

qué ver en Nueva York con niños

Si preferimos dejar Central Park para una jornada completa, desde el Museo Americano de Historia Natural podemos coger el coche y acercarnos hasta el Intrepid Sea-Air Space Museum, también en Manhattan, muy cercano al Túnel de Lincoln, a unas 2,5 millas de distancia. El viaje en coche apenas ocupa 15 minutos, cuando a pie el trayecto son más de 45 y en transporte público se necesita aproximadamente media hora.

El Museo Intrepid del Aire y el Espacio está ubicado en un portaaviones que estuvo operativo durante la II Guerra Mundial, y que se convirtió en un icono de resistencia el ataque japonés. Si bien es un museo bélico y con una parte histórica no demasiado atractiva, las actividades interactivas que ofrece el museo son muy entretenidas para los niños.

En el museo, además de subirse a un barco de grandes dimensiones, los visitantes se adentran en el interior de un submarino, observan aviones históricos, helicópteros y pueden ver de cerca el NASA Enterprise, un transbordador espacial.

Ya que hablamos de museos, otra opción interesante es el Children’s Museum of Manhattan, en el Upper West Side, configurado más como una ludoteca que como un gran museo. Es una buena opción para los niños en los días de lluvia, pues en sus salas los más pequeños disfrutan de exposiciones y talleres interactivos basados en juegos, rompecabezas, retos, puzzles y desafíos.

Desde el Intrepid Sea-Air Space Museum, el trayecto en coche es de 10 a 15 minutos, los suficientes para recorrer las 2,2 millas. Si optamos por visitar el Museo Americano de Historia Natural y posteriormente a esta gran ludoteca, el tiempo que tendremos que conducir es incluso más reducido, menos de 10 minutos.

Para finalizar con el apartado cultural, y por la cercanía de su emplazamiento a Central Park y los otros museos neoyorquinos, no podemos dejar Nueva York sin pasar por el MoMA (Museum of Modern Art). Su cantidad de obras de arte contemporáneo es inigualable, y los niños pueden disfrutar en los talleres que organizan en su Art Lab. Desde cualquiera de los museos citados, el tiempo de desplazamiento en coche no supera los 15 minutos y unas dos millas de distancia en el caso del más lejano.

La Estatua de la Libertad, Puente de Brooklyn y Roosevelt Island

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No es fácil escoger un icono en una ciudad tan conocida como Nueva York, pero si tenemos que escoger uno, la Estatua de la Libertad supera a los rascacielos, Central Park o el Madison Square Garden.

Para contemplarla de cerca, la entrada al crucero que se toma desde Manhattan hasta Miss Liberty, Ellis Island y el Museo de la Inmigración. La entrada al barco, que se toma desde Battery Park, implica tener que esperar colas muy largas, por lo que se recomienda acudir temprano. Para acceder al interior de la estatua hay que comprar la entrada con muchos meses de antelación.

Una vez de vuelta, Battery Park está muy cercano al Puente de Brooklyn a unas dos millas de distancia y un viaje que ocupa en coche menos de diez minutos. Si preferimos ir andando, el trayecto es de unos 20 minutos, paseando por Wall Street.

Una vez en el Puente de Brooklyn, una vista imprescindible de Nueva York con niños es la de Manhattan cuando se cruza el puente. Es un paseo que puede ocupar al menos media hora, pero es el tiempo que se necesita para rememorar imágenes que son historia viva del cine.

De vuelta en Manhattan, el siguiente destino será Roosevelt Island, una pequeña isla entre el distrito más conocido de New York y Queens.

En esta zona de la ciudad viven unas 10.000 personas, pero la particularidad es que para acceder hasta ella hay que tomar un teleférico desde el que se pueden contemplar vistas del puente de Queensboro, así como algunas avenidas neoyorquinas mientras se cruza el East River. Este paso gusta mucho a los niños y supone alejarse un poco del ajetreo de la Gran Manzana. Para subir al teleférico desde Battery Park, el trayecto en coche es de unos 20 minutos para recorrer 6,3 millas.

No obstante, otra opción es llegar a Isla Roosevelt directamente en coche, para lo que deberemos cruzar el túnel del Queens y posteriormente el Puente de la Isla Roosevelt. En este caso, el viaje ocupa casi media hora y la distancia es mayor, casi 9 millas.

Madison Square Garden y los musicales de Broadway

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Otros imprescindible para disfrutar Nueva York con niños son el Madison Square Garden y Broadway. El primero es el principal pabellón deportivo multiusos de la ciudad. En su pista disputan sus partidos los New York Knicks (baloncesto masculino), los New York Rangers (hockey sobre hielo masculino) y las New York Liberty (baloncesto femenino).

Además, su escenario es uno de los más demandados en todo el país para grandes espectáculos musicales y la WWE (lucha libre) tiene derechos exclusivos para celebrar shows allí. Para los turistas, la práctica más habitual es contemplar un partido de NBA en directo, lo que supone para muchos el mayor espectáculo deportivo del mundo.

Muy cercano a este pabellón se localiza el Teatro Broadway, la capital mundial de los musicales. La cartelera de shows es siempre espectacular y combina funciones que llevan años en la agenda con nuevos estrenos que quieren pasar el corte de ser aceptados por una de las ciudades más exigentes del mundo.

Desde el Madison Square Garden hasta Broadway, la distancia es de apenas 1,1 millas y se recorre en unos 10 minutos en coche con el tráfico habitual. Ambos emplazamientos se sitúan muy cercanos a la Séptima Avenida, que es la que hay que tomar para moverse entre estos dos puntos.

Con todos estos estos atractivos, viajar a Nueva York con niños va a suponer una experiencia muy gratificante, pero también muy intensa. Ya decíamos que Nueva York es la ciudad que nunca duerme, y a cada plan que organizan los turistas, se les suman muchos más que propone la propia ciudad.