Del Camino de Santiago nada, pues ni lo he hecho ni, después de tu crítica, tengo muchas ganas, la verdad.

Pero sí me gustaría decir que, para mi sorpresa, mis mejores vacaciones fueron las más duras, una semana en unas islitas al norte de Escocia, viajando en kayak y durmiendo en tienda de campaña, perseguido por midgets, etc… pero disfrutando en plena naturaleza, con focas, cormoranes y un largo etc. Edimburgo y su festival, en comparación, fue aburrido.

(Y la espiritualidad la pone uno en cualquier sitio, silencioso mejor 🙂 )

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