Sábado , 29 Abril 2017

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Camino de Santiago: razones para odiarlo

Camino de Santiago: razones para odiarlo

El Camino de Santiago es la ruta de larga distancia más sobre valorada del mundo. Millones de personas lo han hecho, incluso muchos han vuelto a repetir, pero a mí no me vuelven a engañar. El Camino de Santiago no es para tanto.

Aunque tiene sus cosas buenas como, por ejemplo, que conoces a un montón de gente. Incluso, si vas sin pareja, es posible que conozcas a tu media naranja.

Pero a mí me pesan más las cosas malas. No lo puedo evitar.

Ojo, que yo haya terminado cansada y pensando que he perdido mi tiempo no significa que a ti vaya a sucederte lo mismo. De hecho, mucha gente termina el Camino de Santiago encantadísima de la muerte.

No es mi caso.

Por eso hoy quiero contarte la peor parte del Camino de Santiago: mi propia experiencia.

Lo peor del camino de Santiago

Casi la mitad del recorrido transcurre por carretera asfaltada o por un camino de tierra justo al lado de la carretera.

camino de santiago

Como consejo te diré que no hace falta llevar brújulas o mapas, está todo muy bien señalizado, hay fuentes de agua cada pocos kilómetros.

Prácticamente todo el camino es terreno llano, salvo algunas excepciones, y si lo haces en el mes de mayo o en octubre, la temperatura suele acompañar, aunque la lluvia nunca falta.

Algunas de las carreteras tienen poco tráfico, pero otras están bastante transitadas.

Caminar por una carretera transitada por enormes camiones de 18 ruedas y demás vehículos de todo tipo, y bajo la lluvia, es súper divertido: las vacaciones ideales. (Ironía en modo on)

Es una cacofonía de sonidos. Ruidos de camiones de 18 ruedas, motocicletas ensordecedoras, ladridos de perros furiosos, bocinas, etc. ¿Espiritual? Mi casa es más espiritual que ese recorrido. ¡Una locura!

Al final del día tienes los pies igual que si los hubieras metido en una picadora de carne.

Yo creo que caminar 60 km por asfalto es peor que escalar una montaña. Es increíble el dolor de pies que puedes llegar a tener al final del día.

Alrededor del 95% del tiempo estás escuchando el ruido del tráfico y aspirando aire de lo más contaminado. Después de unas cuantas horas caminando se hace bastante molesto, así que si tienes algún problema respiratorio te recomiendo llevar una mascarilla.

Aún así, lo que menos me gusta del camino es el tinglado que se ha montado alrededor del camino.

Hay infinidad de bares, restaurantes, hoteles, máquinas expendedoras y grupos de turistas que le quitan todo el sentido espiritual que se supone que tiene tener el Camino de Santiago.

Recordemos que, en teoría, es un camino con enfoque religioso (yo soy atea, pero el que sea muy beato no veo dónde va a encontrar esa espiritualidad), aunque los restaurantes y cafeterías piensen que solo lo deben de hacer personas millonarias, porque en algunos sitios te puede cobrar hasta 3 euros por un café.

Aunque mirando el lado bueno, después de caminar 5 horas en pleno agosto a 40º, se agradece poder comprar un helado 🙂

El Camino de Santiago se ha convertido en un gran negocio, donde los propietarios de todos ellos son a veces desagradables y parece que solo se preocupan de sacar dinero a los peregrinos. Esto probablemente es lo que más me cabreaba.

La verdad que prefiero pasarme un mes en el Caribe o en cualquier ciudad de Europa que no caminando no se cuántas horas al día y durmiendo en camas incómodas. A no ser que seas rico, en ese caso puedes dejarte robar por los hoteles del Camino.

La mayoría de peregrinos duermen en albergues que cuestan entre 5 y 8 euros la noche, en una cama incómoda que, con mucha suerte, no tendrá ni pulgas ni chinches.

En definitiva, contaminación, dolor de pies, espiritualidad 0, sonidos desagradables y una mezxcla de calor infernal con lluvia desagradable. Eso fue para mí el Camino de Santiago.

Y tú, ¿qué opinas del Camino de Santiago?. No hace falta que estés de acuerdo conmigo, recuerda que es solo una opinión y que estaré encantada de leer la tuya propia.

Un comentario

  1. Pingback: Cıvata

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